Consuelo Duval estuvo a punto de ser anoréxica




Consuelo Duval

La actriz y comediante Consuelo Duval (de 43 años), gracias a que superó algunas etapas de su niñez con ayuda psicológica, ha bajado más de 10 kilos, y nos abrió su corazón al revelar lo libre y feliz que hoy se siente gracias al apoyo de sus hijos: Ana Paola y Michel, así como se su esposo, el cineasta Armando Ciurana, a casi seis años de casada.

Te vemos muy delgada, ¿estas enferma?
“No, bendito sea Dios. Como bien, aunque me enganche con esos comentarios y dije: ‘no vaya a ser que no me esté dando cuenta de algo por estar encantada con mi flacura’”

Pero jamás has sido gorda…
“Toda mi vida he batallado con mi peso, porque tú sabes que estar gordita es un pecado en la televisión, pero estoy hablando de ser gordibuena, piernuda. Pero verte carnosa en pantalla es mi pecado, pues ese medio te engorda ocho kilos”.

¿Cuántos kilos has bajado?
“No se, no es algo que tenga en la mente, me siento feliz, soy talla 4 o 5, chica, cuando antes estaba en mediana. Siempre me he caracterizado por ser gordibuena, pero dentro de eso había cosas que mi cuerpo reprimía, como miedo, inseguridad, angustia. Por eso busque alguien que me ayudara”.

¿Te refieres a ayuda psicológica?
“Así es, y cada vez que entendía alguna cosa de mi comportamiento que me hacia sapearme como actriz, mama, mujer y que me ocasionaba tener miedos, pasármela mal, no creer que me merecía las bendiciones de Dios, etc., en la terapia comprendía el porque me sucedía eso y era un kilo menos”.

¿Comías por problemas emocionales?
“Mira, eso de comer compulsivamente o mal es una cosa que hacemos las mujeres por autodestrucción, por llenar vacíos. Igual comía desesperadamente tacos de la señora de la esquina, nada saludable, porque quizá tenía el vacío de mi madre, por agradar o ser una buena mama. De alguna forma de saboteaba”.

¿Se convirtió en una obsesión verte delgada?
“No, pero te da terror endorgar, porque si lo haces ya no te ven a querer otra vez. Y pensé: ‘no me vaya a perder en este rollo de ser flaca’, y tuve miedo de caer en la terrible anorexia”.

¿Tu psicóloga que te dijo?
“Me mando con una nutrióloga que te mide la grasa del cuerpo y los nutrientes y cosas esas cosas, y en todos los niveles estoy perfecta, solo en uno ando baja, que es el de las grasas porque de estas con las hormonas hacen que te brille el pelo, la cara, la piel; ahí estoy en el límite. Si bajara un poquito más, entonces podría empezar a tener problemas de que se me caiga el pelo o se manche mi piel”.

¿La doctora que te recomendó?
“Me dijo eso y en friega puse remedio, estoy cuidada por el lado de mi psicóloga y por el de mi nutrióloga, porque si tocas peligrosamente el mite de un kilo menos te pierdes, te encanta flaca, te engolosinas, disfrutas cuando las personas te dice: ‘que delgada’. Eso sí, estoy sanísima, amada por los medios y mi familia quienes me dijeron: ‘ya párale’.

¿Ahora te sientes bien?
“si, tengo un equilibrio entre mi mente, corazón y cuerpo. Me cuido, como sano, pero no estoy obsesionada”.

¿Cómo es tu alimentación?
“Balanceada, y en cuanto a las grasa, las tomo del aguacate y las almendras. Todo lo que nunca pensé que podría comer en vi vida ahora lo hago. Decía: ‘ nunca voy a comer sanamente, guacala, que asco?, y ahora estoy encantada con esto”.

¿Desde cuándo vas a terapia?
“Llevo tres años, necesitaba que me ayudaran y descubrí que cuando no tienes mama, tus actitudes infantiles de adulto se determinan en función de la edad que tenías cuando ella murió, y yo tenía 2 añitos”.

¿Y qué actitudes descubriste de ti?
“De adulta, que no podía separarme de la gente, y con mi esposo pensaba: ‘ ¿para que lo quiero más si me abandonara?’ Y a mis amigas les decía: ‘no tengas más amistades’.

¿Tu marido que te decía?
“El me cachaba, estuve saboteando mi matrimonio, poniéndolo a sufrir cañón, hasta que de plano dije: ‘ que alguien me ayude?.

¿Cuándo tiempo más iras al psicólogo?
“Esto va para largo, me faltan muchos años, porque es un proceso doloroso, descubres tus partes oscuras que no te gustan”.

Has tenido una racha difícil con tu salud…
“Si, caray, tuve bacterias en mi cuerpo y me quite los silicones. Y cuando salía de eso, me dio influenza y baje un par de kilos más. Por eso lucia como enferma, pero no pasó nada, sigo trabajando”.